Pues sí, hay veces que toca, aunque solo sea el reintegro... y, además, en ocasiones reincide. En esto sí tengo experiencia, creo que este año es la cuarta o la quinta vez que tengo un reintegro en Navidad, lo cambio para El Niño y... ¡nuevo reintegro!
La experiencia también me dice que al siguiente sorteo... ¡se acabó lo que se daba! pero... claro está... siempre es posible que toque otra vez y, sería raro, rarísimo, pero sigue siendo posible, hasta que te toque un buen premio.
Cuando el premio te toca a ti... bueno, tú decides si, como ahora el décimo cuesta menos que el premio, te decides a cambiar un décimo y cobrar el resto, o apoquinar otros ocho euros ¡que total!
La cosa se complica cuando el décimo lo tienes tú peeero... lo habéis jugado entre cuatro. ¿Qué hacer? ¿lo cobras todo ¡que total!? ¿lo cambias y pones tú los 8 euros ¡que ya te los pagarán!? ¿cobras parte y echas un décimo... ? En esta ocasión es cuando, pese a ser muy remotamente improbable que te toque el premio gordo, te planteas qué pasaría si...
¡Lo que es la vida!
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